Mi vida en Supernova


En estos momentos no sé que realmente quiero. Tengo opciones como el renunciar a todo y empezar de cero en otro lado, o intentar sacar el mayor provecho a lo que tengo acá para buscar luego afuera en base a eso, pero no sé que tanto esfuerzo necesite eso y no me lo puedo figurar aún. 

El mundo que conocía y me rodeaba acá en Venezuela ha desaparecido, el 2018 no se parece en lo absoluto al 2017 aunque no esté nada mal, pero es muy solitario ya que la gran mayoría de mis acciones se resuelven a través del Internet y la falta de tener amigos con que salir y un trabajo con el cual interaccionar a diario me generan un vacío, que viéndolo desde otro punto de vista es solo una carencia analógica. 

El tema de la universidad se me ha vuelto un desastre y todo va en un ritmo tan lento que es desesperante, la ambición no me deja tranquilo y los paradigmas sociales en los que creo me persiguen. A mediados de semestre tuve que caminar 9.25 kilometros bajo la lluvia porque cancelaron mi ruta, y desde entonces no reanudaron el servicio, por lo tanto la única manera de resolverlo era asistiendo por medio de Taxi o tomando autobuses de madrugada lo cual es de un peligroso absurdo y exhaustivo por lo que me vi incapaz de seguir asistiendo.

No quiero rendirme, quiero lograrlo, pero me es difícil determinar si la puja para lograrlo a través de la inclemencia es un sacrificio que va a dar frutos. Trato de ser lo más positivo posible e intento en lo más posible no ponerle la culpa a nadie porque simplemente las cosas son de una manera por mi incapacidad  y todos los errores, pero francamente, no todo depende de mi. Esto es Venezuela.

Todavía tengo problemas muy grandes dentro de mi con respecto todas estas cosas, por tanto otros problemas los he tenido que dejar de lado esperando que aquellos que me conocen entiendan que no tengo la fuerza como para aclarar y confrontar otros problemas mientras tenga un conflicto tan fuerte. Yo no me olvido de ellos, ni de ninguna deuda que tenga porque de verdad creo en el agradecimiento.

Lo único que me pesa es que la libertad que he tenido para escoger decisiones es la misma que me ha puesto en caminos más largos y oscuros. ¿Fue mi terquedad?, ¿me falto algo?, de verdad no lo sé, pero a pesar de todo no dejo de creer que si es posible encontrar un camino a la puerta que me va a llevar fuera de todo esto, del contrario no estaría escribiendo esto.

La creatividad no me falta, pero el proceso para plasmar todas estas ideas pasa a segundo plano y se ve diezmado ante todos los problemas que ya he explicado. Son muchas noches donde creo que las ideas de personajes e historias que valen la pena contar se quedan dentro de mi cabeza porque creo que solo estoy pensando son solo más escapes de la realidad a la que no le consigo solución, y el esfuerzo que hago intentando buscar como resolver todo me agota hasta que quedo dormido.

Si creo que todo es posible y que todo se puede realizar, pero no puedo quebrantar la realidad con solo desearlo hasta que no defina la obra maestra que son la respuesta a la pregunta del camino que debo tomar y la decisión de ponerlo en marcha.

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