Al otro lado de la singularidad


Casi 5 meses luego, he puesto en orden el desastre que no me dejaba progresar, o eso creo. 

Inicie el 2019 sin traer nada en lo absoluto del 2018. Empecé un trabajo el cual está en una línea bastante cuestionable pero nada arriesgada en la cual gano muy bien y estoy contento con lo flexible que es el ambiente de trabajo, por tanto parte de las carencias analógicas que sentía han desaparecido. Sin embargo, parte de mi progreso ya lleva a querer cosas de las cuales no estoy seguro que pueda obtener y eso no me agrada del todo.

En cuanto a la universidad, ese fue el principal desastre del 2018, me ha dejado un remordimiento con el paradigma que todavía está presente y hace unos 5 días entre en un ataque de pánico mirando al abismo del interminable camino al futuro que anhelo dentro de las opciones infinitas de realidad posibles. Tuve que tomar una vez más una posición estoica al respecto para no entrar en otra situación que siguiera perpetuando mi agonía, y fue la de abandonar el semestre a medias por considerarlo insalvable, y por ello el semestre que viene me tocará solo cursar dos materias para ponerme al día con el karma de ser repitiente.

Venezuela está en la mira del mundo este momento, y pretende seguir robando la atención hasta que haya un cambio o una derrota que no se ve muy poco posible, pero existe y eso me asusta. Por tanto en este tiempo de incertidumbre es todo un tanto similar a principios del 2017, pero la diferencia es que ahora tengo un control más amplio sobre mi vida y el país dentro de las crisis se encuentra un tanto más estable porque a pesar de que las calles están agitadas no hay obstáculos en el camino de nadie.

Los aciertos en lo que va de año, están comprendidos de verdades que me hacen acercarme más a la puerta a través de la tranquilidad y el desapego, más sigo sin saber la distancia entre mi actualidad y mi meta, todo es un estado liminal. La desaparición de muchas cosas me ha hecho reestructurar mi vida en lo que considero mejor, y eso me hace feliz.

Ahora con mi nuevo trabajo el tiempo para lo creativo es aún menor que el de antes, sin embargo dentro de mi cabeza siguen creciendo muchas oportunidades que no puedo olvidar con facilidad y de verdad espero poder ponerlas en orden de tiempo para contarlas algún día y hacerlas trascender a la forma de ideas plasmadas que los puedan entretener a ustedes aún más que esta bitácora de un superviviente que no puede encontrar el camino a su futuro deseado sin la posibilidad de cambiar los sucesos a su antojo o predecir sin suposiciones.

Esto no es la obra maestra, y no llega a estar ni cerca a ser algo monumental, pero es un progreso tangible y notorio dentro del arte que yo comprendo como descubrir el ritmo que lleva a la ruta de las decisiones correctas.

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