2020 y disculpas, creo



Este año estoy pasado de loco y desquiciado, haciendo cada cosa que se me pasa por la cabeza sin pensar mucho en las consecuencias de ello. La verdad, tengo momentos en que siento no tengo nada que perder y entre los vacíos y la falta de rumbo en mi vida termino pensando que sería mejor tirarme a cualquier barranco antes que seguir pretendiendo que puedo hacer algo útil y que de frutos en mi vida. Pero no puedo ser así, aspiro a más, o eso trato, incluso cuando mi mamá me insulta y me dice que "a mi no me importan los estudios" luego de considerar que es un fracaso el que no haya podido terminar una carrera en 10 años y en que la mitad de ese tiempo pase pagando la carrera yo mientras mataba cada tigre que encontraba en el camino.

Una carrera no lo es todo, en Internet hay muchas más formas de hacerse la vida y eso lo he demostrado con cada etapa de mi persona, pero mi mamá sigue siendo la persona que más me importa en el mundo luego de mi y el no poder llenarle esa expectativa me caga. Sigo siendo un niño pendejo de 28 años y no me da pena decirlo, porque sé que ya hay más de uno que me cree tarado sin saber todas las tragedias que me han vuelto esta tragedia andante que sigue queriendo cambiar para ser mejor persona.

De verdad, estoy consciente de que he estado actuando como un imbécil todo el año, no estoy para nada orgulloso, pero si tengo que reconocerlo lo hago y asumo mis problemas de frente para luego ofrecer disculpas a todos los ofendidos y decepcionados que realmente no les he hecho más daño que hacerlos sentir indignados por cuan mala copa y decadente soy.

Este blog y mis perfiles se inundan en visitas por gente que me está difamando porque no tienen nada en la vida, ni siquiera un nombre. Pasé 3 días entre abogados, psicólogos, amigos y cuanta persona pudo aguantarme decir que preferiría acostarme y no despertar. Es así, todos tenemos días en que desearíamos nunca haber nacido. Y aunque en algunos lugares de Internet me veneren como un Dios, la realidad es que sigo siendo un humano mediocre, cínico y egoísta, que vive en un país de mierda y no puede hacer mayor cosa inmediata para cambiarlo. 

Hay días que no tengo remedio, pero no me quiero quedar en esos días. No necesito el perdón de nadie, porque si ustedes siguen molestos conmigo por cualquier estupidez que yo haya hecho es porque ustedes permiten el odio en sus corazones y no creen en el cambio ni en la mejora que tanto balbucean con sus publicaciones motivacionales y de redención.

Así que mientras tanto, usted señora que toma orgullo en llenarse la boca con chisme, paja, y calumnia, le recuerdo que después de todo me da igual porque tengo más de la mitad de mi vida autodestruyendome por no aceptar la vida tan salada que me tocó. Ahora, ustedes los mongólicos que me hablan de privilegios y toda clase de pensamiento salido del chavismo espiritual, déjenme decirles que cada quien es merecedor de lo que se sienta digno. 

En mi caso, Venezuela y la vida que tengo me indigna y me aburren, por lo que trato de reinventarme para cambiarlo con lágrimas de cocodrilo y horas sentado aprendiendo cosas nuevas para algún día ponerlas en práctica cuando pueda salir de este eterno apocalipsis que comenzó en el 1999 y que en ningún momento de mi vida me permití abrir los ojos a los inminente del fin del mundo y el como el compromiso a una meta imposible iba a arrastrar mi vida a ser amarga y despreciable.

Más que nada todo esto es la suma de mis errores, lo terco, necio y seguir a gente que me quería ver así por la arrogancia que les transmito cuando hago y deshago cualquier cosa sonriendo mientras no logro en concreto. Malfluencer o lo que ustedes quieran, este soy yo, y yo hago con mi vida lo que me de la gana. Las tragedias, mi idioteces, y toda clase de pendejada también suman a mis errores y cuentos.